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Exordio

Sugestivo y premeditado inicio, intermitentes luces alumbraron el puñado de flores en el corazón. Curaron oscuros amarillos para herir en rojos, esos que encendían y apagaban los candiles, fuegos íntimos de un mañana sin llegar. Vetadas las flamas por el viento oculto, de tu aliento las palabras. Sacrilegio! Exordio dispuesto, trampa tu boca disparó... Las flores hoy sangran.

sencillamente

su piel blanqueada, casi transparente de miedos / escepticismos que la ribera le deja por cada vez que amó// el silendio anesteciaba la tarde en vientos que solo acarician/ mientras por dentro se desgarraba en imagenes vacias tiritantes ante semejante estar/ ¿que te hubiera gustado más? ¿que las sombras se tiraran al agua? ¿que la verdad fuera mentira? ¿que la noche durara los días? deshechos de lo que fuimos que unimos a destiempo las hilachas antes sueños/ antes deseo la mierda nos rodea/ congela bailamos en la quietud ante el amo que ríe y nos escupe los cuerpos que perdimos mi voz busca los ojos que me llevan a vos/ me acercan a lo que aun no soy

Ultimo

Desmedradas ilusiones, ocaso que transporta la palma de mi mano, un cráneo rendido de mandìbulas rientes. Una rodaja de hueso, magro y muerto. Y el meridiano penetrante de aureolas se desvanece en la proa, lado alado y frígido que bambolea mi andar. Ya perdió hasta su aroma pestilente, antes perfumado su rostro, mis dedos en los ojos desorbitan. En la palma de mi mano reúno tierra, un hoyo, un lugar cerca del río. Rodilla de árbol en raíz, uñas negras en húmedo masaje, perjuro susurrando que no le hablaré porque él calla, mi sueño, en mi cráneo, el que entierro a los pies de mis raíces, a la sombra del árbol del río que ríe como la mandíbula sepulta.
Si toda esta soledad hablara, escribirìa mil poemas con su sola palabra.

ella y el minotauro

le duele el cuerpo cuando golpea con el puño en el vacío luego viene una mezcla de goce y cansancio/ orgasmitos programados y sudor repetido/ en estos días de placeres solitarios ahuyenta esas manos de su cintura y engaña sus labios mordiendo manzanas se siente tan pobre de ojos de abrazos que busca los añicos que le trazaron laberintos a babor a estribor el pecho, la espalda olvidando en su centro al monstruo que sobrevive en la espera de un hombre joven y hermoso que justifique el encierro

Soles en negro.

Sol surgido de lo oscuro, luz cohartada, caudales en aguas profundas, fulgor renaciente de ave, remontadas alas, sueños, ojos en palabras del silencio. Soles solos aparecen, es atardecer en una tierra, amanece en otra. Y los soles diferentes, son uno, una sola luz inundando sombras a traves de distancias inexistentes.

Los Jorobaditos

esta espalda en que cargo la espera el amor los días la anestesia el hijo los caminos la sed el terror los lunares la miel el ardor los soles las historias que en esta espalda cargo las vértebras de dudas que me tienen erguida aunque tome mis piernas y esconda mi rostro y arrastre por el suelo toda esta tibia suerte camino una ciudad que escupe en el asfalto camellos similares cuando los miro me encuentro con pedacitos de hombre