contra las violentas certezas
sus pies de viajero surcan arenas movedizas: su tiempo contra la violencia del universo y sus caminos: amenazas a quien se acuesta con la demora; a quien entrega los días a la damita incierta, cada día más parecida al desierto por donde él anda de paso. La damita escucha su voz prometer siempre, aquieta el hambre de andar con las muelas al viento, y no puede con la amenaza del dolor: de saberse hecha y rehecha a cada paso por manos que no ve/ por ideas tan viejas como sus pasos o como sentarse a escuchar el tiempo/ manos de él y no/ dedos que le crecieron mañana uñas que escribirán dudas en la espalda de la damita más incierta ante sus ojos: un cielo que no aplasta, no corre, ni salva un cielo donde guarecerse de los finales felices que promete un futuro inapelable

Comentarios
el lado b de la cinta...
hace tiempo que no escuchaba esta canción.
Dejé en el camino imágenes que me resultaron demasiado obvias y tentadoras como un grupo de obreros rusos celebrando en una plaza de Moscú en 1917, una fotografía casi borrada donde los ojos y las bocas abiertas parecen hoyos oscuros y profundos; el retrato de Fenelón, con una expresión de calma propia de una espíritu tierno que a mí me pone de buen humor; una linda imagen de la rebelión de Juan Santos Atahualpa donde bailan y tocan alrededor de una rama donde hay un pájaro con una flor en el pico, Juan Santos observa todo sentado y distante dispuesto a tocar una gran caracola no sé si para atraerlos o advertirles del peligro.
Me quedé, finalmente, con una foto de un barrio pobre de Varsovia de inicios del siglo XX donde un hombre sentado tiene un rostro gris y triste como la derrota; la instantánea de la caída de unos paracaidistas que parecen pequeños bultos de ropa incrustados en el cielo gris, no estoy seguro si es en una guerra, porque la foto parece como si hubiera sido hecho por un dibujante muy torpe. Una multitud de hombres que se acercan, no sé si con furia o con alegría, a un camión con caracteres chinos y el dibujo de un círculo, que supongo es un sol; una imagen de Saint-Just donde parece mirar a algún rincón oscuro de la habitación, me imagino al retratista diciéndole: ciudadano Saint Just si no abandona ese rictus de desesperación no podré continuar; una fotografía a color de algunos soldados americanos discutiendo junto a un guerrillero del vietcong amarrado y encapuchado en el suelo abrazando sus piernas contra su cuerpo. Sentí que la imagen que debía acompañar a la canción sin interrumpirla ni exaltarla debía ser la del guerrillero y los americanos, las razones no importan. Como siempre.