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laberinto

-vos sos la laberinto? -no sé, todavía no entré... Ella camina hacia el centro, desde la salida, él, le mira en los ojos todas las mujeres que desnudó/ como quien ve irse lo que ya no será atado al paso que no da y su condena: la prisión de un observador inmóvil
esa tarde libramos la batalla por conseguir un lugar en el taxi que nos llevara lejos de nosotros/ En esta ciudad de autos asesinos supe que el chocolate sabía así sólo porque estaba sobre tu espalda, porque era ella quien lo derretía lentamente y en ella yo podía recostarme/ hamacar mis piernas, colgarme sin temor a caer y por eso fue que tendí mi cuerpo sobre el álamo que se alzaba cruzando el pequeño canal del parque ese tronco era tu espalda en un intento de evitar que me ahogara y mientras, vos me veías desde el barro diciendo advertencias de esas que no convencen a nadie/ entonces pensé que las palabras eran tus enemigas y recordé que preguntaste si HABÍA que decir que aquello nos gustaba que nos gustábamos/ y no/ el haber y el deber iban quedando tan lejos de nosotros/ y lo único que había era: esa tarde, el verde, un olor a canal de ciudad abandonada, los pájaros volando lejos de su templo, y una canción triste en los ojos como si fuera esa tarde la última vez había esos signos...

carencia

intenté encontrarte bajo las piedras de este océano entre las gotas de un vendaval de marzo o en los huecos profundos del sol en la mañana y no estabas/ y no estás en lo que escribo: letras en la carencia de vos/ escribo desde la herida con un pie en cada territorio, en cada piel, escribo hasta la cicatriz hasta volver a tocarte

por ser indecible no le encuentro título

cansada de entregar mi cuerpo a la rutina de una prostituta inteligente y tierna despierto del suicidio del deseo viendo el rostro de mi sexo ahorcado por un nudo perfecto que a los dieciocho ultrajaba los sueños, y entonces, dios era una estatuilla a la que mi abuela alabó y todo era lejano en la habitación que vi desde la ruta tantas veces y a la que no volveré /porque ella está/ claro que está, pero envuelta en papel madera con moho verdinegro, con las bolsas de coca sobre la cama, con la luz encendida (como esa vez)/ y todo tan oscuro/ tan inexplicable que ya lo veo: un cadáver con expresión de haber necesitado romper, caerse, estarse fuera y, desde allí, verme: soltar, nadar libre en este mar confuso y encontrarte vendaval, nieblas en que emergen dos manchas y lo que el lenguaje no podrá decir de esto porque sería condenarlo lo que la palabra se pierde por no latir o sea, denuncio la inutilidad verborrágica y su lógica explicativa/ o sea, lo que quiero decir empieza justo cuando a...

“¡mueran los versos objetivos!/¡inventen una lengua donde quepa/todo el furor que falta!”

Gigante de boca mojada, juega, acaricia, mariposa que vuela entre dedos suaves y blancos, huele halo invisible que va dejando, busca, tiernamente, cobijar alas, sin herir destino, sin detener deseo, soporta cosquillas, sujeta tiempo que roba, a hermanos, gigante mirada indiferente, ojos que filtran preocupación, ¿pero quién sabe cuál?, y todo puede deshacerse en instante, todo si alas lo rozan, pierde equilibrio todo, y cae cuerpo o tradiciones más palabras o en cuerpo cuerpos que amó o muertes que memoria tiene grabadas (que fueron y vendrán), ¿pero cae? ¿o crece para abajo? ¿y cuál abajo si Ella va y viene y desorienta toda referencia del haber sido o ca-mi-nar-con-los-pies-en-la-tie-rra?
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LOLA PANIAGUA Contra ti he intentado irme alejarme la clausura requería velocidad pero finalmente eras tú la que abría la puerta Estabas en cualquier cosa que pudiera caminar llorar caerse al pozo y desde la claridad me preguntabas por mi salud Estoy mal Lola casi no sueño Roberto Bolaño

mi difícil aprendizaje del cine

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¿por qué el olvido no es una disolvencia, que se esfume en un fondo blanco y me de ilusión de la permanencia? ¿por qué el olvido es como una cámara que se aleja hasta convertirnos en un punto que ya no se puede ver cuando ,al final, salen los créditos? yo no puedo olvidar, por eso nunca entenderé el cine